Lo que resolvemos cuando el lote todavía es chico
Trabajamos con quien fermenta en casa, en un garaje o en un club de elaboradores. La idea es simple: que cada insumo llegue con la información que necesitás para decidir, no con un folleto de marketing. Si estás armando tu primer vino, tu primera hidromiel o un fermentado de fruta, acá encontrás con qué sostener el proceso sin comprar de más.
Fichas técnicas antes que promesas
Cada levadura, nutriente o clarificante viene con origen, dosis sugerida, rango de temperatura de trabajo y compatibilidad entre cepas. Así podés cruzar datos antes de inocular y no después de que la fermentación se frenó.
Armado de lotes por etapa
El carrito se organiza por momento del proceso: preparación del mosto, fermentación, clarificación, ajuste y embotellado. Sumás lo que necesitás para la etapa que estás por arrancar y dejás el resto para más adelante.
Listas de recetas guardadas
Si repetís una hidromiel o un tinto año tras año, podés guardar la lista de insumos y volver sobre ella cuando cambia la partida de uva o el volumen de mosto. Menos cálculos repetidos, más control sobre lo que ya funcionó.
Cálculo por litros de mosto
Las cantidades se ajustan según los litros que vas a fermentar. No hace falta que hagas la regla de tres a mano ni que compres un envase pensado para una bodega industrial.
Notas de uso de otros elaboradores
Las fichas incluyen observaciones de productores de Mendoza, San Juan y Río Negro sobre comportamiento real de las cepas, tiempos de clarificación y ajustes de acidez. Son referencias de trabajo, no garantías de resultado.
Consulta de stock de temporada
Antes de la vendimia conviene chequear qué hay disponible y qué se repone. También podés pedir asesoramiento por variedad de uva si estás definiendo qué fermentar este año.
Si querés ver cómo encaramos el acompañamiento técnico antes de armar el pedido, podés leer nuestra forma de trabajo. Y si ya tenés claro qué necesitás, escribinos por contacto y vemos juntos el stock de temporada.